grthtrhthjhtyjytjytkergtrhtrjytjerhrfh4:24 29/09/2026Return-path: Envelope-to: lblanco@bagno-company.com Delivery-date: Thu, 24 Jul 2014 19:58:27 -0300 Received: from push4.grupointercom.com ([194.116.240.96]:52717) by mabel.servidorlinux6.com with smtp (Exim 4.82) (envelope-from ) id 1XARxy-0002rc-5t for lblanco@bagno-company.com; Thu, 24 Jul 2014 19:58:26 -0300 Received: (qmail 5560 invoked from network); 24 Jul 2014 22:58:24 -0000 Received: from unknown (HELO sandrita.grupointercom.com) (10.12.10.102) by push4.grupointercom.com with SMTP; 24 Jul 2014 22:58:24 -0000 Date: Fri, 25 Jul 2014 00:58:24 +0200 (CEST) From: evangeli@r.evangeli.net To: lblanco@bagno-company.com Message-ID: <1068366065.120997.1406242704487.JavaMail.evangeli@sandrita> Subject: Contemplar el Evangelio de hoy MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/mixed; boundary="----=_Part_120996_1342065158.1406242704486" X-Mailer: push.evangeli.net ------=_Part_120996_1342065158.1406242704486 Content-Type: text/html; charset=UTF-8 Content-Transfer-Encoding: quoted-printable

=09 =09 Contemplar el Evangelio de hoy =09

D=C3=ADa lit=C3=BArgico: 25 de Juli= o: Santiago ap=C3=B3stol, patr=C3=B3n de Espa=C3=B1a

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Texto del Evangelio (Mt 20,20-28): En aquel tiempo, se acerc=C3=B3 a Jes=C3=BAs la madre de los hijos de Ze= bedeo con sus hijos, y se postr=C3=B3 como para pedirle algo. =C3=89l le di= jo: =C2=AB=C2=BFQu=C3=A9 quieres?=C2=BB. D=C3=ADcele ella: =C2=ABManda que = estos dos hijos m=C3=ADos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierd= a, en tu Reino=C2=BB. Replic=C3=B3 Jes=C3=BAs: =C2=ABNo sab=C3=A9is lo que = ped=C3=ADs. =C2=BFPod=C3=A9is beber la copa que yo voy a beber?=C2=BB. D=C3= =ADcenle: =C2=ABS=C3=AD, podemos=C2=BB. D=C3=ADceles: =C2=ABMi copa, s=C3= =AD la beber=C3=A9is; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa = m=C3=ADa el concederlo, sino que es para quienes est=C3=A1 preparado por mi= Padre=C2=BB.

Al o=C3=ADr esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas= Jes=C3=BAs los llam=C3=B3 y dijo: =C2=ABSab=C3=A9is que los jefes de las n= aciones las dominan como se=C3=B1ores absolutos, y los grandes las oprimen = con su poder. No ha de ser as=C3=AD entre vosotros, sino que el que quiera = llegar a ser grande entre vosotros, ser=C3=A1 vuestro servidor, y el que qu= iera ser el primero entre vosotros, ser=C3=A1 vuestro esclavo; de la misma = manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a= dar su vida como rescate por muchos=C2=BB.

Comentario:=20 Mons. =20 Octavio=20 RUIZ Arenas Secretario del Pontificio Consejo para la promoci=C3=B3n de la Nueva Ev= angelizaci=C3=B3n =20 (Citt=C3=A0 del Vaticano, Vaticano)

=20

=C2=AB=C2=BFPod=C3=A9is beber la copa que yo voy a beber?=C2= =BB

Hoy, el episodio que nos narra este fragmento del Evangelio nos pon= e frente a una situaci=C3=B3n que ocurre con mucha frecuencia en las distin= tas comunidades cristianas. En efecto, Juan y Santiago han sido muy generos= os al abandonar su casa y sus redes para seguir a Jes=C3=BAs. Han escuchado= que el Se=C3=B1or anuncia un Reino y que ofrece la vida eterna, pero no lo= gran entender todav=C3=ADa la nueva dimensi=C3=B3n que presenta el Se=C3=B1= or y, por ello, su madre va a pedir algo bueno, pero que se queda en las si= mples aspiraciones humanas: =C2=ABManda que estos dos hijos m=C3=ADos se si= enten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino=C2=BB (Mt 20,21)= .

De igual manera, nosotros escuchamos y seguimos al Se=C3=B1or, como lo hici= eron los primeros disc=C3=ADpulos de Jes=C3=BAs, pero no siempre logramos e= ntender a cabalidad su mensaje y nos dejamos llevar por intereses personale= s o ambiciones dentro de la Iglesia. Se nos olvida que al aceptar al Se=C3= =B1or, tenemos que entregarnos con confianza y de manera plena a =C3=89l, q= ue no podemos pensar en obtener la gloria sin haber aceptado la cruz.

La respuesta que les da Jes=C3=BAs pone precisamente el acento en este aspe= cto: para participar de su Reino, lo que importa es aceptar beber de su mis= ma =C2=ABcopa=C2=BB (cf. Mt 20,22), es decir, estar dispuestos a entregar n= uestra vida por amor a Dios y dedicarnos al servicio de nuestros hermanos, = con la misma actitud de misericordia que tuvo Jes=C3=BAs. El Papa Francisco= , en su primera homil=C3=ADa, recalcaba que para seguir a Jes=C3=BAs hay qu= e caminar con la cruz, pues =C2=ABcuando caminamos sin la cruz, cuando conf= esamos un Cristo sin cruz, no somos disc=C3=ADpulos del Se=C3=B1or=C2=BB. <= br />
Seguir a Jes=C3=BAs exige, por consiguiente, gran humildad de nuestra parte= . A partir del bautismo hemos sido llamados a ser testigos suyos para trans= formar el mundo. Pero esta transformaci=C3=B3n s=C3=B3lo la lograremos si s= omos capaces de ser servidores de los dem=C3=A1s, con un esp=C3=ADritu de g= ran generosidad y entrega, pero siempre llenos de gozo por estar siguiendo = y haciendo presente al Se=C3=B1or.


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