grthtrhthjhtyjytjytkergtrhtrjytjerhrfh4:24 29/09/2026Return-path: Envelope-to: lblanco@bagno-company.com Delivery-date: Mon, 11 Aug 2014 19:59:19 -0300 Received: from push7.grupointercom.com ([194.110.201.78]:55467) by mabel.servidorlinux6.com with smtp (Exim 4.82) (envelope-from ) id 1XGyYg-0003jq-8C for lblanco@bagno-company.com; Mon, 11 Aug 2014 19:59:18 -0300 DomainKey-Signature: a=rsa-sha1; c=simple; d=grupointercom.com; h=date :from:to:message-id:subject:mime-version:content-type; q=dns; s= default; b=OuEhmHlXfRc+pMgaUn+2GcxSeN6SULU6+kGJXluw2o31RSqJiQEj3 cgMF5srl7E+r3pTtKEe/3wLW47kwyUdCNFk0x5s38mrDIhIEEBA4e3dJXvVdqtcO D99fEsjAe6E DKIM-Signature: v=1; a=rsa-sha1; c=relaxed; d=grupointercom.com; h=date :from:to:message-id:subject:mime-version:content-type; s= default; bh=LARfDTE6INxi2yJWNx2JUL0RSew=; b=M1AAyrNnrm9fmQYlkpFU /I8fipC7qYA/V4u25ziLN7Pq/VEH1cF4iKCuv6xhpg9gsSZoVa/UUskP6tLFwA94 4XqxfKVTeL7DKOg7FFH3aGx215XogEEdg1joVpLder+k Received: (qmail 24327 invoked from network); 11 Aug 2014 22:59:16 -0000 Received: from unknown (HELO sandrita.grupointercom.com) (10.12.10.102) by push7.grupointercom.com with SMTP; 11 Aug 2014 22:59:16 -0000 Date: Tue, 12 Aug 2014 00:59:16 +0200 (CEST) From: evangeli@r.evangeli.net To: lblanco@bagno-company.com Message-ID: <468348205.121855.1407797956188.JavaMail.evangeli@sandrita> Subject: Contemplar el Evangelio de hoy MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/mixed; boundary="----=_Part_121854_1802779504.1407797956188" X-Mailer: push.evangeli.net ------=_Part_121854_1802779504.1407797956188 Content-Type: text/html; charset=UTF-8 Content-Transfer-Encoding: quoted-printable

=09 =09 Contemplar el Evangelio de hoy =09

D=C3=ADa lit=C3=BArgico: Martes X= IX del tiempo ordinario

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Texto del Evangelio (Mt 18,1-5.10.12-14):= En una ocasi=C3=B3n, los disc=C3=ADpulos preguntaron a Jes=C3=BAs= : =C2=AB=C2=BFQui=C3=A9n es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?=C2= =BB. =C3=89l llam=C3=B3 a un ni=C3=B1o, le puso en medio de ellos y dijo: = =C2=ABYo os aseguro: si no cambi=C3=A1is y os hac=C3=A9is como los ni=C3=B1= os, no entrar=C3=A9is en el Reino de los Cielos. As=C3=AD pues, quien se ha= ga peque=C3=B1o como este ni=C3=B1o, =C3=A9se es el mayor en el Reino de lo= s Cielos. Y el que reciba a un ni=C3=B1o como =C3=A9ste en mi nombre, a m= =C3=AD me recibe. Guardaos de menospreciar a uno de estos peque=C3=B1os; po= rque yo os digo que sus =C3=A1ngeles, en los cielos, ven continuamente el r= ostro de mi Padre que est=C3=A1 en los cielos. =C2=BFQu=C3=A9 os parece? Si= un hombre tiene cien ovejas y se le descarr=C3=ADa una de ellas, =C2=BFno = dejar=C3=A1 en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la desca= rriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene m=C3=A1s aleg= r=C3=ADa por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma = manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de= estos peque=C3=B1os=C2=BB.

Comentario:=20 Rev. D. =20 Valent=C3=AD=20 ALONSO i Roig =20 =20 (Barcelona, Espa=C3=B1a)

=20

No es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno so= lo de estos peque=C3=B1os

Hoy, el Evangelio nos vuelve a revelar el coraz=C3=B3n de Dios. Nos= hace entender con qu=C3=A9 sentimientos act=C3=BAa el Padre del cielo en r= elaci=C3=B3n con sus hijos. La solicitud m=C3=A1s ferviente es para con los= peque=C3=B1os, aquellos hacia los cuales nadie presta atenci=C3=B3n, aquel= los que no llegan al lugar donde todo el mundo llega. Sab=C3=ADamos que el = Padre, como Padre bueno que es, tiene predilecci=C3=B3n por los hijos peque= =C3=B1os, pero hoy todav=C3=ADa nos damos cuenta de otro deseo del Padre, q= ue se convierte en obligaci=C3=B3n para nosotros: =C2=ABSi no cambi=C3=A1is= y os hac=C3=A9is como los ni=C3=B1os, no entrar=C3=A9is en el Reino de los= Cielos=C2=BB (Mt 18,3).

Por tanto, entendemos que aquello que valora el Padre no es tanto "ser pequ= e=C3=B1o", sino "hacerse peque=C3=B1o". =C2=ABQuien se haga peque=C3=B1o (.= ..), =C3=A9se es el mayor en el Reino de los Cielos=C2=BB (Mt 18,4). Por es= to, podemos entender nuestra responsabilidad en esta acci=C3=B3n de empeque= =C3=B1ecernos. No se trata tanto de haber sido uno creado peque=C3=B1o o se= ncillo, limitado o con m=C3=A1s capacidades o menos, sino de saber prescind= ir de la posible grandeza de cada uno para mantenernos en el nivel de los m= =C3=A1s humildes y sencillos. La verdadera importancia de cada uno est=C3= =A1 en asemejarnos a uno de estos peque=C3=B1os que Jes=C3=BAs mismo presen= ta con cara y ojos.

Para terminar, el Evangelio todav=C3=ADa nos ampl=C3=ADa la lecci=C3=B3n de= hoy. Hay, =C2=A1y muy cerca de nosotros!, unos "peque=C3=B1os" que a veces= los tenemos m=C3=A1s abandonados que a los otros: aquellos que son como ov= ejas que se han descarriado; el Padre los busca y, cuando los encuentra, se= alegra porque los hace volver a casa y no se le pierden. Quiz=C3=A1, si co= ntempl=C3=A1semos a quienes nos rodean como ovejas buscadas por el Padre y = devueltas, m=C3=A1s que ovejas descarriadas, ser=C3=ADamos capaces de ver m= =C3=A1s frecuentemente y m=C3=A1s de cerca el rostro de Dios. Como dice san= Asterio de Amasea: =C2=ABLa par=C3=A1bola de la oveja perdida y el pastor = nos ense=C3=B1a que no hemos de desconfiar precipitadamente de los hombres,= ni desfallecer al ayudar a los que se encuentran con riesgo=C2=BB.


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