grthtrhthjhtyjytjytkergtrhtrjytjerhrfh4:24 29/09/2026Return-path: Envelope-to: lblanco@bagno-company.com Delivery-date: Sat, 23 Aug 2014 19:56:44 -0300 Received: from push7.grupointercom.com ([194.110.201.78]:60729) by mabel.servidorlinux6.com with smtp (Exim 4.82) (envelope-from ) id 1XLKEl-0000nn-DD for lblanco@bagno-company.com; Sat, 23 Aug 2014 19:56:44 -0300 DomainKey-Signature: a=rsa-sha1; c=simple; d=grupointercom.com; h=date :from:to:message-id:subject:mime-version:content-type; q=dns; s= default; b=CHNVsTHeySTrasx4oJhBRgd3KMvzHMaXAjVeRW8WpCBSQRLrGfJtD jr3Ab4KE/wgDGRX386MjCF8zL3g2bBANiaSe33ckslSgGmNmwr6Q19gQpcig44Cp NyL3TclYF/2 DKIM-Signature: v=1; a=rsa-sha1; c=relaxed; d=grupointercom.com; h=date :from:to:message-id:subject:mime-version:content-type; s= default; bh=i10idqhA8kKJqSLFLEmwp7QCA1c=; b=pFHyW5gdj2P4dT3U2D4q J+xKPF6xJvCaWGcICwtoQnkH/QzjO0A2uP/zu5EdJIyuTg1fugEp/HZB96AEajcl Ww/ec1nY7BUZwoFvxeVUKdluOkjflAH+mH1qvzVOzv5X Received: (qmail 19782 invoked from network); 23 Aug 2014 22:56:41 -0000 Received: from unknown (HELO sandrita.grupointercom.com) (10.12.10.102) by push7.grupointercom.com with SMTP; 23 Aug 2014 22:56:41 -0000 Date: Sun, 24 Aug 2014 00:56:41 +0200 (CEST) From: evangeli@r.evangeli.net To: lblanco@bagno-company.com Message-ID: <148185000.119991.1408834601684.JavaMail.evangeli@sandrita> Subject: Contemplar el Evangelio de hoy MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/mixed; boundary="----=_Part_119990_1919672904.1408834601684" X-Mailer: push.evangeli.net ------=_Part_119990_1919672904.1408834601684 Content-Type: text/html; charset=UTF-8 Content-Transfer-Encoding: quoted-printable

=09 =09 Contemplar el Evangelio de hoy =09

D=C3=ADa lit=C3=BArgico: Domingo = XXI (A) del tiempo ordinario

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Texto del Evangelio (Mt 16,13-20): En aquel tiempo, al llegar a la regi=C3=B3n de Cesarea de Filipo, Jes=C3= =BAs hizo esta pregunta a sus disc=C3=ADpulos: =C2=AB=C2=BFQui=C3=A9n dicen= los hombres que es el Hijo del hombre?=C2=BB. Ellos dijeron: =C2=ABUnos, q= ue Juan el Bautista; otros, que El=C3=ADas, otros, que Jerem=C3=ADas o uno = de los profetas=C2=BB. D=C3=ADceles =C3=89l: =C2=ABY vosotros, =C2=BFqui=C3= =A9n dec=C3=ADs que soy yo?=C2=BB. Sim=C3=B3n Pedro contest=C3=B3: =C2=ABT= =C3=BA eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo=C2=BB. Replicando Jes=C3=BAs le= dijo: =C2=ABBienaventurado eres Sim=C3=B3n, hijo de Jon=C3=A1s, porque no = te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que est=C3=A1 en l= os cielos. Y yo a mi vez te digo que t=C3=BA eres Pedro, y sobre esta piedr= a edificar=C3=A9 mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecer=C3=A1n c= ontra ella. A ti te dar=C3=A9 las llaves del Reino de los Cielos; y lo que = ates en la tierra quedar=C3=A1 atado en los cielos, y lo que desates en la = tierra quedar=C3=A1 desatado en los cielos=C2=BB. Entonces mand=C3=B3 a sus= disc=C3=ADpulos que no dijesen a nadie que =C3=89l era el Cristo.

Comentario:=20 Rev. D. =20 Joaquim=20 MESEGUER Garc=C3=ADa =20 =20 (Sant Quirze del Vall=C3=A8s, Barcelona, Espa=C3=B1a)

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=C2=BFQui=C3=A9n dicen los hombres que es el Hijo del hombre? = (=E2=80=A6). Y vosotros, =C2=BFqui=C3=A9n dec=C3=ADs que soy yo?

Hoy, la profesi=C3=B3n de fe de Pedro en Cesarea de Filipo abre la = =C3=BAltima etapa del ministerio p=C3=BAblico de Jes=C3=BAs prepar=C3=A1ndo= nos al acontecimiento supremo de su muerte y resurrecci=C3=B3n. Despu=C3=A9= s de la multiplicaci=C3=B3n de los panes y los peces, Jes=C3=BAs decide ret= irarse por un tiempo con sus ap=C3=B3stoles para intensificar su formaci=C3= =B3n. En ellos empieza hacerse visible la Iglesia, semilla del Reino de Dio= s en el mundo.

Hace dos domingos, al contemplar como Pedro andaba sobre las aguas y se hun= d=C3=ADa en ellas, escuch=C3=A1bamos la reprensi=C3=B3n de Jes=C3=BAs: =C2= =AB=C2=A1Qu=C3=A9 poca fe! =C2=BFPor qu=C3=A9 has dudado?=C2=BB (Mt 14,31).= Hoy, la reconvenci=C3=B3n se troca en elogio: =C2=ABBienaventurado eres Si= m=C3=B3n, hijo de Jon=C3=A1s=C2=BB (Mt 16,17). Pedro es dichoso porque ha a= bierto su coraz=C3=B3n a la revelaci=C3=B3n divina y ha reconocido en Jesuc= risto al Hijo de Dios Salvador. A lo largo de la historia se nos plantean l= as mismas preguntas: =C2=AB=C2=BFQui=C3=A9n dicen los hombres que es el Hij= o del hombre? (=E2=80=A6). Y vosotros, =C2=BFqui=C3=A9n dec=C3=ADs que soy = yo?=C2=BB (Mt 16,13.15). Tambi=C3=A9n nosotros, en un momento u otro, hemos= tenido que responder qui=C3=A9n es Jes=C3=BAs para m=C3=AD y qu=C3=A9 reco= nozco en =C3=89l; de una fe recibida y transmitida por unos testigos (padre= s, catequistas, sacerdotes, maestros, amigos=E2=80=A6) hemos pasado a una f= e personalizada en Jesucristo, de la que tambi=C3=A9n nos hemos convertido = en testigos, ya que en eso consiste el n=C3=BAcleo esencial de la fe cristi= ana.

Solamente desde la fe y la comuni=C3=B3n con Jesucristo venceremos el poder= del mal. El Reino de la muerte se manifiesta entre nosotros, nos causa suf= rimiento y nos plantea muchos interrogantes; sin embargo, tambi=C3=A9n el R= eino de Dios se hace presente en medio de nosotros y desvela la esperanza; = y la Iglesia, sacramento del Reino de Dios en el mundo, cimentada en la roc= a de la fe confesada por Pedro, nos hace nacer a la esperanza y a la alegr= =C3=ADa de la vida eterna. Mientras haya humanidad en el mundo, ser=C3=A1 p= reciso dar esperanza, y mientras sea preciso dar esperanza, ser=C3=A1 neces= aria la misi=C3=B3n de la Iglesia; por eso, el poder del infierno no la der= rotar=C3=A1, ya que Cristo, presente en su pueblo, as=C3=AD nos lo garantiz= a.


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