grthtrhthjhtyjytjytkergtrhtrjytjerhrfh4:24 29/09/2026Return-path: Envelope-to: lblanco@bagno-company.com Delivery-date: Tue, 25 Nov 2014 22:03:55 -0200 Received: from push7.grupointercom.com ([194.110.201.78]:39365) by mabel.servidorlinux6.com with smtp (Exim 4.84) (envelope-from ) id 1XtQ5L-003jeS-9Z for lblanco@bagno-company.com; Tue, 25 Nov 2014 22:03:55 -0200 DomainKey-Signature: a=rsa-sha1; c=simple; d=grupointercom.com; h=date :from:to:message-id:subject:mime-version:content-type; q=dns; s= default; b=gOTbwr7pK/NgDNzJER5E1GskQXAFCz91Qz/NxiZhkOjFJgePb43TN Sm/Z9wqBKTD59+V+P3Mm0aRHJnx1rrpPBQvYHUYdmzGqRfpzpVs8oQKyqG2jusV9 x9YXFqQOW9k DKIM-Signature: v=1; a=rsa-sha1; c=relaxed; d=grupointercom.com; h=date :from:to:message-id:subject:mime-version:content-type; s= default; bh=FapLHzwntwR7DwAx0VP8RZfklYs=; b=D8oBA0MJcXY5mY2xJ2Wp lNPobtQu8L3Z6Z4HUKPdsOX7+RSUG3grtg8A/M5/FxY6+wRQStEDQJbFeRCwUqhI 1NZxt/9I+Vh9GtfcuqX+BBoLvhMt8ln1vwpl9eGvYaGZ Received: (qmail 27006 invoked from network); 26 Nov 2014 00:03:53 -0000 Received: from unknown (HELO sandrita.grupointercom.com) (10.12.10.102) by push7.grupointercom.com with SMTP; 26 Nov 2014 00:03:53 -0000 Date: Wed, 26 Nov 2014 01:03:53 +0100 (CET) From: evangeli@r.evangeli.net To: lblanco@bagno-company.com Message-ID: <1734161635.126443.1416960233044.JavaMail.evangeli@sandrita> Subject: Contemplar el Evangelio de hoy MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/mixed; boundary="----=_Part_126442_693783714.1416960233043" X-Mailer: push.evangeli.net ------=_Part_126442_693783714.1416960233043 Content-Type: text/html; charset=UTF-8 Content-Transfer-Encoding: quoted-printable

=09 =09 Contemplar el Evangelio de hoy =09

D=C3=ADa lit=C3=BArgico: Mi=C3=A9= rcoles XXXIV del tiempo ordinario

Escuchar audio
Texto del Evangelio (Lc 21,12-19): En aquel tiempo, Jes=C3=BAs dijo a sus disc=C3=ADpulos: =C2=ABOs echar= =C3=A1n mano y os perseguir=C3=A1n, entreg=C3=A1ndoos a las sinagogas y c= =C3=A1rceles y llev=C3=A1ndoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; est= o os suceder=C3=A1 para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro cor= az=C3=B3n no preparar la defensa, porque yo os dar=C3=A9 una elocuencia y u= na sabidur=C3=ADa a la que no podr=C3=A1n resistir ni contradecir todos vue= stros adversarios. Ser=C3=A9is entregados por padres, hermanos, parientes y= amigos, y matar=C3=A1n a algunos de vosotros, y ser=C3=A9is odiados de tod= os por causa de mi nombre. Pero no perecer=C3=A1 ni un cabello de vuestra c= abeza. Con vuestra perseverancia salvar=C3=A9is vuestras almas=C2=BB.

Comentario:=20 Rvdo. D. =20 Manuel=20 COCI=C3=91A Abella =20 =20 (Madrid, Espa=C3=B1a)

=20

Con vuestra perseverancia salvar=C3=A9is vuestras almas

Hoy ponemos atenci=C3=B3n en esta sentencia breve e incisiva de nue= stro Se=C3=B1or, que se clava en el alma, y al herirla nos hace pensar: =C2= =BFpor qu=C3=A9 es tan importante la perseverancia?; =C2=BFpor qu=C3=A9 Jes= =C3=BAs hace depender la salvaci=C3=B3n del ejercicio de esta virtud?

Porque no es el disc=C3=ADpulo m=C3=A1s que el Maestro =E2=80=94=C2=ABser= =C3=A9is odiados de todos por causa de mi nombre=C2=BB (Lc 21,17)=E2=80=94,= y si el Se=C3=B1or fue signo de contradicci=C3=B3n, necesariamente lo sere= mos sus disc=C3=ADpulos. El Reino de Dios lo arrebatar=C3=A1n los que se ha= cen violencia, los que luchan contra los enemigos del alma, los que pelean = con bravura esa =E2=80=9Cbell=C3=ADsima guerra de paz y de amor=E2=80=9D, c= omo le gustaba decir a san Josemar=C3=ADa Escriv=C3=A1, en que consiste la = vida cristiana. No hay rosas sin espinas, y no es el camino hacia el Cielo = un sendero sin dificultades. De ah=C3=AD que sin la virtud cardinal de la f= ortaleza nuestras buenas intenciones terminar=C3=ADan siendo est=C3=A9riles= . Y la perseverancia forma parte de la fortaleza. Nos empuja, en concreto, = a tener las fuerzas suficientes para sobrellevar con alegr=C3=ADa las contr= adicciones.

La perseverancia en grado sumo se da en la cruz. Por eso la perseverancia c= onfiere libertad al otorgar la posesi=C3=B3n de s=C3=AD mismo mediante el a= mor. La promesa de Cristo es indefectible: =C2=ABCon vuestra perseverancia = salvar=C3=A9is vuestras almas=C2=BB (Lc 21,19), y esto es as=C3=AD porque l= o que nos salva es la Cruz. Es la fuerza del amor lo que nos da a cada uno = la paciente y gozosa aceptaci=C3=B3n de la Voluntad de Dios, cuando =C3=A9s= ta =E2=80=94como sucede en la Cruz=E2=80=94 contrar=C3=ADa en un primer mom= ento a nuestra pobre voluntad humana.

S=C3=B3lo en un primer momento, porque despu=C3=A9s se libera la desbordant= e energ=C3=ADa de la perseverancia que nos lleva a comprender la dif=C3=ADc= il ciencia de la cruz. Por eso, la perseverancia engendra paciencia, que va= mucho m=C3=A1s all=C3=A1 de la simple resignaci=C3=B3n. M=C3=A1s a=C3=BAn,= nada tiene que ver con actitudes estoicas. La paciencia contribuye decisiv= amente a entender que la Cruz, mucho antes que dolor, es esencialmente amor= .

Quien entendi=C3=B3 mejor que nadie esta verdad salvadora, nuestra Madre de= l Cielo, nos ayudar=C3=A1 tambi=C3=A9n a nosotros a comprenderla.


------=_Part_126442_693783714.1416960233043 Content-Type: text/plain; charset=UTF-8 Content-Transfer-Encoding: 7bit ------=_Part_126442_693783714.1416960233043--